En política, las coincidencias rara vez lo son. Y cuando una celebración privada logra reunir a estructuras territoriales, cuadros histórico...
En política, las coincidencias rara vez lo son. Y cuando una celebración privada logra reunir a estructuras territoriales, cuadros históricos, liderazgos partidistas y actores institucionales, el mensaje va más allá del festejo. Eso ocurrió en Cancún durante el reciente cumpleaños del secretario del Ayuntamiento, Pablo Gutiérrez.
El evento funcionó como una fotografía de respaldo. No necesariamente como un destape, pero sí como una señal de vigencia y posicionamiento. Asistieron referentes de Morena, liderazgos sociales y representantes de distintos ámbitos del poder local, en un contexto donde las lecturas rumbo a 2027 ya comenzaron, aunque nadie las admita públicamente.
La presencia de perfiles con peso propio, así como el acompañamiento cercano de la presidenta municipal Ana Paty Peralta, abonaron a una narrativa de cohesión y confianza. No se trató de un acto improvisado ni casual, pero tampoco de una definición formal. En política, hay eventos que no anuncian candidaturas, pero sí colocan nombres en el radar.
Pablo Gutiérrez es cercano a la gobernadora Mara Lezama y ha construido un perfil operativo dentro del Ayuntamiento de Benito Juárez. Su trabajo le ha permitido ganar visibilidad y respaldo interno. Lo ocurrido recientemente parece responder más a una lógica de subirse al tablero que a la de asumir que la partida ya está resuelta.
El humo puede ser blanco, pero el cónclave aún no inicia. En Cancún, como en toda la política local, las señales importan… pero ninguna, por ahora, es definitiva.

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