Por: S. Landa La discusión en torno a la reforma electoral ha dejado claro que el tema va más allá del diseño institucional. Para el PVEM ...
Por: S. Landa
La discusión en torno a la reforma electoral ha dejado claro que el tema va más allá del diseño institucional. Para el PVEM y el PT, el respaldo legislativo está ligado a acuerdos políticos rumbo a las próximas gubernaturas, en un momento clave de reacomodo interno dentro del bloque gobernante.
Ambos partidos entienden el valor de sus votos y los colocan en la mesa como moneda de negociación. No se trata de una ruptura con Morena, sino de un ajuste de fuerzas en el que buscan mayor margen de maniobra electoral en estados estratégicos.
En Quintana Roo, la señal no pasa desapercibida. Cualquier redefinición de alianzas a nivel nacional tiene impacto directo en la estabilidad política local y en la toma de decisiones que inciden en inversión, gobernabilidad y continuidad administrativa. Los acuerdos que se cierren en el centro terminarán reflejándose en el tablero estatal.
Más que una reforma electoral, lo que está en juego es el equilibrio político rumbo al siguiente ciclo. Y en un estado como Quintana Roo, donde la política y la economía caminan de la mano, esos equilibrios importan. ¿Será?


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