Por: S. Landa A un año de las elecciones municipales, en Cancún ya comenzó el calentamiento político. Mientras los ciudadanos hablan de ba...
Por: S. Landa
A un año de las elecciones municipales, en Cancún ya comenzó el calentamiento político. Mientras los ciudadanos hablan de baches, tarifas y servicios, en los pasillos del poder varios nombres ya se subieron al tren de la sucesión, todos con la mira puesta en la presidencia municipal de Benito Juárez.
El fenómeno no es nuevo, pero sí evidente. En redes sociales, eventos públicos y estructuras territoriales, empiezan a repetirse los mismos rostros: Verónica Lezama, Pablo Gutiérrez, Jorge Sanén, Pablo Bustamante, Marybel Villegas, Óscar Rébora y Eric Arcila. Cada uno desde su trinchera, pero con el mismo objetivo: aparecer en la foto cuando llegue el momento de la encuesta.
No hay candidato definido ni línea oficial, pero el movimiento anticipado revela dos cosas. Primero, que la plaza de Cancún será una de las más disputadas dentro de la alianza Morena-PVEM-PT. Y segundo, que nadie quiere quedarse fuera del radar nacional cuando se tomen las decisiones.
El Partido Verde buscará hacer valer su peso político en el estado, mientras que el morenismo más cercano al centro intentará empujar perfiles propios. Esa tensión, todavía silenciosa, será la que marque el ritmo de los próximos meses.
Para los ciudadanos, este “sprint” adelantado suele leerse como oportunismo: políticos que aparecen con más frecuencia cuando se acerca la temporada electoral. Para los aspirantes, en cambio, es simple supervivencia política. En la 4T, quien no se mueve, no existe.
Lo cierto es que el 2027 aún parece lejano, pero el tablero ya está lleno de piezas en movimiento. Y en Cancún, como siempre, la carrera empieza mucho antes de que alguien dé el disparo de salida. ¿Será?


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