Por: Luis Ceballos ¿Alguna vez tu jefe te ha sacado de quicio? ¿Ha sido injusto contigo, te ha hablado con condescendencia o te ha llamado l...
Por: Luis Ceballos
¿Alguna vez tu jefe te ha sacado de quicio? ¿Ha sido injusto contigo, te ha hablado con condescendencia o te ha llamado la atención sin razón aparente? Ahora imagina esto: tú, tu jefe… y una isla desierta. Sin correos, sin juntas, sin Recursos Humanos. Solo arena, sol y resentimientos acumulados. La pregunta es inevitable: ¿lo cuidarías o aprovecharías para ajustar cuentas? Exacto. Justo ahí empieza Ayuda!
En esta nueva comedia de aventuras, Linda, una empleada aparentemente común, termina varada en una isla junto a su jefe Bradley tras una cadena de eventos tan desafortunados como absurdos. Lo que sigue es una convivencia forzada que mezcla supervivencia, ironía laboral y una buena dosis de humor incómodo. Porque no hay nada más peligroso que un ex jefe autoritario cuando ya no tiene poder… ni señal.
Linda es interpretada por Rachel McAdams, a quien recordamos por películas como The Notebook, y este proyecto marca uno de sus papeles más intrépidos, físicos y salvajes hasta ahora. Aunque ya se había sacudido la etiqueta de “chica delicada” en aquella comedia donde comparte pantalla con Rob Schneider y cambian de cuerpo, aquí la vemos en un registro mucho más arriesgado, resolutivo y sin miedo a ensuciarse las manos —literalmente—.
Del otro lado está Bradley, el jefe insufrible de manual, interpretado por Dylan O’Brien, conocido por Maze Runner y Teen Wolf. Su personaje es desesperante, torpe y extrañamente entrañable, y funciona como el contrapunto perfecto para el temple cada vez más firme de Linda. La dinámica entre ambos es el corazón de la película y lo que la mantiene ágil, divertida y sin volverse pesada en ningún momento.
Ayuda! no pretende reinventar el cine, pero sí cumplir muy bien su cometido: entretener, hacerte reír y, de paso, exorcizar uno que otro trauma laboral. La película fluye con buen ritmo, no se alarga innecesariamente y sabe cuándo burlarse de sí misma.
Como dato curioso, gran parte de las escenas en la isla se filmaron en locaciones naturales, lo que obligó al elenco a adaptarse a condiciones reales de calor, humedad y terrenos complicados, algo que se nota en la energía física de las actuaciones. Otro detalle interesante es que varias de las situaciones más incómodas entre Linda y Bradley surgieron de improvisaciones guiadas, buscando reacciones más auténticas y menos “corporativas”.
Nuestra calificación: 7.5 de 10.
Una opción ideal para desconectarte, reírte y tal vez salir del cine pensando que tu jefe no es tan terrible… o sí.
La recomendación es clara: vayan a verla en una sala 4DX de Cinépolis para que la experiencia sea todavía más intensa. Y cuando salgan, cuéntenos qué les pareció. Escríbannos a Revista BE!, compartan la nota y sígannos para no perderse las recomendaciones de cine que hacen más llevadera la semana laboral.


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