Por: Luis Ceballos Hola amigos de Revista BE! Fuimos a ver La novia, que acaba de estrenarse en cines en México —como ya es tradición, en Ci...
Por: Luis Ceballos
Hola amigos de Revista BE!
Fuimos a ver La novia, que acaba de estrenarse en cines en México —como ya es tradición, en Cinépolis— y salimos de la sala con una pregunta muy clara: ¿qué fue exactamente lo que acabamos de ver?
Y no lo decimos en mal sentido. Al contrario. La película juega justamente con esa sensación de sorpresa.
Quien espere una adaptación clásica de La novia de Frankenstein —como aquella famosa versión protagonizada por Boris Karloff— probablemente se lleve una sorpresa. Esta nueva propuesta toma el universo del monstruo y lo lleva a un lugar completamente distinto, más irreverente, más extraño… y bastante divertido.
Aquí conocemos a un Frankenstein interpretado por Christian Bale, quien entrega una actuación extraordinaria: un personaje solitario, extraño y profundamente humano en su necesidad de compañía. En su búsqueda por no estar más solo en el mundo, convence a una doctora de crearle una compañera: la novia, interpretada por Jessie Buckley, quien también brilla con una actuación llena de matices.
Pero la historia pronto toma un giro inesperado.
La novia resulta tener un pasado complicado: en realidad era testigo de varios homicidios relacionados con gánsteres italianos en Nueva York. Así, la película mezcla de manera muy peculiar el universo del monstruo clásico con una historia criminal que parece sacada de otra película completamente distinta.
Y por si eso fuera poco, este Frankenstein tiene gustos muy particulares: es fanático del cine y especialmente de las películas de un actor ficticio llamado Ronnie Reed, interpretado por Jake Gyllenhaal. Entre bailes, cine, romance improbable y mafiosos italianos, la película construye un mundo tan raro como encantador.
Al final, La novia termina siendo algo más que una historia de monstruos. Es una reflexión —con humor y mucha excentricidad— sobre la soledad, el deseo de amar y la necesidad profundamente humana de compartir la vida con alguien… incluso si eres un monstruo creado en un laboratorio.
¿Es rara? Sí.
¿Es divertida? También.
¿Vale la pena verla solo para decir “no esperaba nada de esto”? Definitivamente.
Nos vemos en la próxima función. 🎬


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