“La última casa” llegó a Netflix con Wagner Moura y Greta Lee. ¿Vale la pena verla? Esta es nuestra opinión sobre la nueva película de suspenso.
La película de Louis Leterrier tiene una idea que engancha y buenos momentos de tensión, pero no termina de aprovechar todo su potencial.
Hay películas que desde el primer minuto te hacen pensar: “¿qué haría yo si estuviera en esa situación?”. La última casa juega justamente con esa idea.
La nueva película de Netflix, dirigida por Louis Leterrier y protagonizada por Wagner Moura y Greta Lee, coloca a una familia en una situación bastante sencilla de explicar, pero difícil de imaginar: de un momento a otro, no pueden salir de su propia casa. Las puertas y ventanas dejan de ser una salida y, afuera, una extraña amenaza parece empeñada en mantenerlos encerrados.
Y ahí está, para mí, lo mejor de la película.
Una idea que sí funciona
El concepto es muy bueno porque no necesita monstruos apareciendo cada cinco minutos para generar tensión. La casa, que normalmente representa seguridad, termina convirtiéndose en una especie de prisión.
Además, la historia no se queda solamente en los primeros días del encierro. La familia tiene que aprender a sobrevivir durante años, enfrentándose a la falta de alimentos, los cambios entre ellos y la desesperación de querer saber qué está pasando afuera.
Esto permite que la película tenga algunos momentos realmente incómodos, sobre todo cuando empiezas a pensar en algo tan básico como qué pasaría si se acaba la comida o si uno de tus hijos decide que ya no quiere seguir encerrado.
Wagner Moura y Greta Lee hacen su parte
Uno de los puntos fuertes es el reparto.
Wagner Moura y Greta Lee cargan buena parte de la película y consiguen que la situación familiar se sienta creíble. No estamos ante personajes perfectos; son personas que también tienen miedo, se equivocan y toman decisiones que no necesariamente vamos a compartir.
Y eso ayuda bastante porque, cuando una película depende prácticamente de una sola familia y de un mismo escenario, los personajes tienen que funcionar.
¿Dónde está el problema?
Aquí es donde La última casa me deja un poco dividido.
La película tiene una premisa que daba para muchísimo más. Conforme avanza, uno empieza a esperar que las respuestas estén a la altura de la pregunta que plantea al principio.
Y no siempre sucede.
Hay momentos en los que la tensión funciona muy bien y otros en los que la historia parece estar dando vueltas antes de llegar al siguiente giro. La película quiere ser thriller, ciencia ficción, terror y también una historia de supervivencia, y aunque mezcla todos esos elementos, no siempre consigue que tengan el mismo peso.
Eso explica un poco la diferencia entre el éxito que está teniendo entre los espectadores y la recepción más fría de la crítica. La cinta llegó a colocarse entre las más vistas de Netflix en numerosos países, pero también ha recibido valoraciones bastante discretas.
¿La recomiendo?
Sí, pero con una condición: no esperes una obra maestra.
La última casa es de esas películas que funcionan muy bien para una noche de Netflix. Tiene una premisa interesante, buenos actores, momentos de tensión y suficientes giros para mantenerte viendo hasta el final.
Pero también es cierto que probablemente terminarás pensando que la idea era mejor que la película que finalmente hicieron con ella.
No me parece una mala película. De hecho, me entretuvo y creo que tiene varios momentos bastante buenos. Simplemente esperaba un poco más, sobre todo porque la historia tenía todo para convertirse en uno de esos thrillers que después sigues comentando.
Mi calificación: 8.5/10.
Si buscas algo para entretenerte, sentir un poco de tensión y pasar casi dos horas tratando de descubrir qué está pasando, dale una oportunidad. Si esperas la próxima gran película de ciencia ficción de Netflix, probablemente salgas un poco decepcionado.
La última casa tiene una buena pregunta. El problema es que no todas sus respuestas están a la misma altura.
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